¿Qué frecuentes son las cardiopatías en los perros?
Las enfermedades cardiovasculares son una de las afecciones más prevalentes en los perros de compañía. Se estima que entre el 10 % y el 15 % de todos los perros atendidos en la clínica veterinaria general presentan alguna forma de cardiopatía, y esta proporción aumenta notablemente en los animales de edad avanzada y en determinadas razas predispuestas. Las dos formas más significativas son la enfermedad valvular mitral mixomatosa (EVM) y la miocardiopatía dilatada (MCD).
Enfermedad valvular mitral mixomatosa (EVM)

La EVM es la enfermedad cardíaca más frecuente en el perro y representa aproximadamente el 75 % de todos los casos de cardiopatía canina. Consiste en un engrosamiento y una degeneración progresivos de las valvas de la válvula mitral, lo que provoca insuficiencia valvular y regurgitación de sangre hacia la aurícula izquierda con cada latido. Con el tiempo, el volumen de trabajo adicional al que se somete el corazón provoca que se dilate y que finalmente no logre compensar, lo que desemboca en insuficiencia cardíaca congestiva (ICC).
Las razas pequeñas y medianas se ven afectadas de forma desproporcionada, y el Cavalier King Charles Spaniel muestra una prevalencia tan alta que la EVM se considera prácticamente endémica en la raza. Los Teckel, los Caniches enanos, los Chihuahuas y los Shih Tzu también se ven afectados con frecuencia. En los perros de razas grandes, la MCD es la presentación más habitual.
Miocardiopatía dilatada (MCD)

La MCD consiste en un debilitamiento y una dilatación progresivos del músculo cardíaco, lo que reduce la capacidad del corazón para bombear sangre de forma eficaz. Afecta con mayor frecuencia a razas grandes y gigantes, entre ellas el Dobermann Pinscher, el Lebrel irlandés, el Gran Danés y el Bóxer. Los Dobermann se ven afectados de forma especialmente grave: muchos se encuentran en una fase avanzada antes de que aparezca cualquier signo clínico, y la muerte súbita de origen cardíaco puede ser la primera manifestación de la enfermedad en algunos individuos.
En los últimos años se ha investigado una posible relación nutricional entre determinadas dietas sin cereales o con alto contenido en legumbres y el desarrollo de MCD en razas atípicas, aunque la investigación sigue en curso y no se ha establecido de forma definitiva una relación causal.
Signos precoces de cardiopatía
Las fases iniciales de las cardiopatías suelen ser clínicamente silentes. Un soplo cardíaco —detectado por tu veterinario durante una auscultación rutinaria— puede ser la primera señal. A medida que la enfermedad avanza, empiezan a aparecer signos clínicos.
- Tos persistente y blanda, a menudo peor por la noche o cuando el perro se tumba
- Intolerancia al ejercicio y cansancio en paseos más cortos de lo habitual
- Aumento de la frecuencia respiratoria, especialmente en reposo o durante el sueño
- Dificultad respiratoria o respiración laboriosa
- Distensión abdominal debida a ascitis (acumulación de líquido)
- Debilidad, colapso o desmayos (síncope)
- Pérdida de peso y atrofia muscular en la enfermedad avanzada
- Tono azulado o grisáceo en las encías (cianosis): un signo grave de urgencia
Estadificación: la clasificación del ACVIM y del ECVIM-CA
Las cardiopatías caninas se clasifican mediante un sistema de cuatro estadios desarrollado por el American College of Veterinary Internal Medicine (ACVIM) y respaldado por las directrices del ECVIM-CA. Este sistema de estadificación —derivado de la evidencia generada por ensayos de referencia como el estudio EPIC y el estudio QUEST— orienta las decisiones terapéuticas en cada fase de progresión de la enfermedad.
- Estadio A: perros con alto riesgo de desarrollar cardiopatía (p. ej., los Cavalier) pero sin ninguna anomalía cardíaca actual. No está indicado ningún tratamiento; se recomiendan revisiones periódicas.
- Estadio B1: cardiopatía presente (p. ej., un soplo) pero sin agrandamiento cardíaco ni signos clínicos. Actualmente no se recomienda ningún tratamiento en esta fase.
- Estadio B2: cardiopatía con agrandamiento cardíaco confirmado mediante radiografía o ecocardiografía, pero el perro permanece asintomático. El estudio EPIC demostró que iniciar Vetmedin (pimobendán) en esta fase preclínica retrasa significativamente la aparición de la insuficiencia cardíaca y prolonga el tiempo de supervivencia.
- Estadio C: insuficiencia cardíaca congestiva actual o previa. Se requiere un manejo médico completo.
- Estadio D: insuficiencia cardíaca terminal y refractaria que no responde adecuadamente a las dosis de tratamiento estándar. En esta fase son fundamentales el manejo paliativo y las conversaciones sobre la calidad de vida.
Medicamentos cardíacos autorizados en la UE
Varios medicamentos autorizados en la UE constituyen la base del manejo cardíaco en el perro. Su uso se sustenta en datos sólidos de ensayos clínicos y está respaldado por las guías de consenso del ECVIM-CA y del ACVIM.
- Vetmedin (pimobendán): un inodilatador autorizado en la UE, es decir, un medicamento que simultáneamente refuerza las contracciones cardíacas y dilata los vasos sanguíneos, reduciendo la carga de trabajo del corazón. El estudio EPIC demostró que iniciar Vetmedin en perros asintomáticos en estadio B2 prolongaba el tiempo medio hasta la aparición de la insuficiencia cardíaca en aproximadamente 15 meses frente al placebo. El estudio QUEST confirmó su superioridad frente al benazepril en perros con insuficiencia cardíaca asociada a EVM. Se administra por vía oral, idealmente una hora antes de la comida, dos veces al día.
- Fortekor (benazepril): un inhibidor de la ECA autorizado en la UE que reduce la resistencia vascular periférica y disminuye la sobrecarga de volumen y de presión sobre el corazón insuficiente. Se añade habitualmente en el estadio C junto con el pimobendán y el tratamiento diurético.
- Frusemida (furosemida): el diurético de elección en perros con insuficiencia cardíaca congestiva. Favorece la eliminación del exceso de sodio y agua, reduciendo la acumulación de líquido en los pulmones (edema pulmonar) o en el abdomen (ascitis) que caracteriza a la insuficiencia cardíaca descompensada. Los perros tratados con frusemida requieren una monitorización periódica de la función renal y de los electrolitos.
Manejo dietético: Royal Canin Cardiac
El apoyo nutricional es un componente importante del manejo cardíaco. Los perros con insuficiencia cardíaca deben mantenerse con un peso corporal magro, ya que la obesidad aumenta la carga de trabajo del corazón. Generalmente se aconseja la restricción de sodio en la enfermedad en estadios C y D para reducir la retención de líquidos, aunque ya no se recomienda una restricción de sodio severa, puesto que puede activar el sistema renina-angiotensina-aldosterona (SRAA) y empeorar el pronóstico.
Royal Canin Veterinary Diet Cardiac está formulado específicamente para perros con cardiopatía: aporta niveles controlados de sodio, suplementación con taurina y carnitina para favorecer la función miocárdica, y proteína de alta calidad para contrarrestar la caquexia cardíaca. Está disponible en Zooplus, lo que facilita a los propietarios mantener un suministro constante en casa. Los propietarios deben consultar a su veterinario antes de cambiar a cualquier dieta cardíaca de prescripción, ya que el momento y la idoneidad dependen del estadio de la enfermedad.
Monitorización y pronóstico
La monitorización periódica es esencial en todos los pacientes cardíacos. Habitualmente se realizan radiografías de tórax, ecocardiografía y mediciones de la presión arterial a intervalos de tres a seis meses. Se puede enseñar a los propietarios a contar la frecuencia respiratoria en reposo en casa: un aumento por encima de 30 respiraciones por minuto durante el sueño es un signo de alarma precoz fiable de acumulación de líquido y debe motivar el contacto con el veterinario el mismo día. Con un tratamiento y una monitorización adecuados, muchos perros con cardiopatía viven cómodamente durante años tras el diagnóstico.
