Salud del bichón maltés: shunts hepáticos, luxación de rótula y síndrome del perro blanco tembloroso
El bichón maltés es una de las razas toy más antiguas y refinadas, apreciada por su pelaje blanco y fluido, su personalidad vivaz y su temperamento leal. Estos elegantes perritos viven habitualmente 12–15 años y, con cuidados atentos, muchos siguen activos y despiertos hasta bien entrada la vejez. Sin embargo, el bichón maltés presenta una serie de vulnerabilidades de salud propias de la raza que los propietarios deben conocer: shunts hepáticos portosistémicos, luxación medial de la rótula, síndrome del perro blanco tembloroso, enfermedad dental grave e hipoglucemia en los cachorros.
Shunts hepáticos portosistémicos (SPS)

Un shunt portosistémico es un vaso sanguíneo anómalo que permite que la sangre procedente del tubo digestivo eluda el hígado y pase directamente a la circulación sistémica. Normalmente, el hígado filtra la sangre que llega del intestino, eliminando toxinas (incluido el amoniaco), metabolizando nutrientes y produciendo factores de coagulación. Cuando un shunt desvía esta sangre, dichas toxinas se acumulan en el torrente sanguíneo y llegan al cerebro, provocando encefalopatía hepática.
El bichón maltés se encuentra entre las razas más predispuestas a los shunts portosistémicos extrahepáticos congénitos (presentes al nacer), es decir, shunts situados fuera del propio hígado. Los cachorros y perros jóvenes afectados suelen ser más pequeños que sus hermanos de camada, crecen mal y pueden mostrar signos neurológicos después de las comidas: desorientación, mirada perdida, caminar en círculos, presionar la cabeza contra superficies o convulsiones. Algunos perros presentan sed y micción excesivas, vómitos o cálculos vesicales de estruvita (formados por la elevación del amoniaco urinario). Los signos suelen aparecer y desaparecer y pueden ser sutiles.
El diagnóstico incluye la determinación de ácidos biliares (muestras antes y después de la comida), ecografía abdominal y, en ocasiones, TC o RM para visualizar el vaso anómalo. El tratamiento más eficaz es la corrección quirúrgica: la colocación de un constrictor ameroide o de una banda de celofán alrededor del vaso para ocluirlo gradualmente y redirigir el flujo sanguíneo a través del hígado. Las tasas de éxito son excelentes en los shunts extrahepáticos de razas pequeñas cuando la cirugía se realiza de forma precoz. Los perros que no pueden operarse pueden manejarse médicamente con una dieta baja en proteínas y lactulosa para reducir la producción de amoniaco, aunque el tratamiento médico es paliativo y no curativo.
Luxación medial de la rótula (LMR)

La luxación de rótula —el desplazamiento de la rótula fuera de su surco normal en el fémur— es extremadamente frecuente en las razas toy y pequeñas, y el bichón maltés no es una excepción. En la luxación medial (la forma más habitual en las razas pequeñas), la rótula se desplaza hacia dentro (hacia la línea media del cuerpo). Se clasifica en una escala de 1 a 4:
- Grado 1: la rótula puede luxarse manualmente, pero vuelve a su posición de forma espontánea; normalmente no hay signos clínicos.
- Grado 2: luxación espontánea que provoca cojera intermitente (la característica marcha «a saltos»); vuelve a su posición por sí sola o mediante manipulación.
- Grado 3: la rótula está luxada de forma permanente, pero puede reducirse manualmente; cojera de moderada a grave.
- Grado 4: la rótula está luxada de forma permanente y no puede reposicionarse manualmente; deformidad y cojera graves.
Los casos de grado 1 y los de grado 2 leves suelen manejarse de forma conservadora con control del peso, ejercicio controlado y suplementos articulares. El grado 2 con episodios frecuentes y los grados 3–4 requieren habitualmente corrección quirúrgica, que incluye la profundización del surco femoral y la realineación de la cresta tibial. El pronóstico tras la cirugía es, en general, excelente. La luxación no tratada aumenta el riesgo de rotura del ligamento cruzado en la rodilla afectada, por lo que es importante vigilar y actuar en el umbral de grado adecuado.
Síndrome del perro blanco tembloroso (síndrome de temblor idiopático)
El síndrome del perro blanco tembloroso —también llamado síndrome de temblor idiopático o temblores sensibles a los esteroides— es una misteriosa enfermedad neurológica que afecta predominantemente a perros pequeños de color blanco, entre ellos el bichón maltés, el West Highland White Terrier y el bichón frisé. No se conoce por completo su causa, pero se cree que implica una inflamación de origen inmunomediado del cerebelo o del sistema nervioso central de forma generalizada.
Los perros afectados desarrollan temblores de todo el cuerpo o de la cabeza, habitualmente entre 1 y 5 años de edad, que pueden ser lo bastante intensos como para dificultar la marcha y la alimentación. Los temblores suelen ser constantes durante las horas de vigilia y desaparecen durante el sueño. La visión y el estado mental son normalmente normales. Pese a lo llamativo del cuadro, la enfermedad responde extraordinariamente bien al tratamiento con corticosteroides (prednisolona). La mayoría de los perros muestra una mejoría significativa en 1–2 semanas desde el inicio del tratamiento y muchos acaban alcanzando la remisión completa con una reducción lenta de la dosis. Es posible la recidiva si la medicación se suspende demasiado rápido.
Enfermedad dental
La enfermedad dental es probablemente la afección más universalmente infratratada en los bichones malteses. Como otras razas toy, el bichón maltés tiene una mandíbula pequeña en la que los dientes están apiñados y son propensos a anomalías de rotación. La placa y el sarro se acumulan rápidamente, lo que conduce a una enfermedad periodontal que progresa más rápido y con peores consecuencias que en las razas grandes. La enfermedad periodontal grave puede provocar fracturas mandibulares (fracturas patológicas), la pérdida de la mayoría o de todos los dientes y la siembra bacteriana en el torrente sanguíneo, con repercusiones sobre el corazón y los riñones.
El cepillado dental diario es esencial desde cachorro. Las limpiezas dentales profesionales bajo anestesia general suelen ser necesarias cada 1–2 años a partir de los 2 años de edad. Los aditivos para el agua y los snacks dentales aportan un beneficio complementario, pero no sustituyen el cepillado ni las limpiezas profesionales.
Hipoglucemia en cachorros de bichón maltés
Los cachorros de bichón maltés, en particular los menores de 3 meses y los que pesan menos de 1 kg, son propensos a la hipoglucemia (azúcar bajo en sangre) si se saltan comidas, están estresados o enferman. Los signos incluyen debilidad, temblores, ojos vidriosos, desorientación y, en los casos graves, convulsiones y pérdida de consciencia. Los primeros auxilios consisten en frotar de inmediato una pequeña cantidad de sirope de maíz, miel o gel de glucosa en las encías y acudir al veterinario de forma urgente. Alimentarlos cada 4 horas durante el periodo de mayor riesgo y evitar los ayunos prolongados en cachorros pequeños es una prevención esencial.
Puntos clave
- A todo bichón maltés joven que sea pequeño para su edad, presente signos neurológicos después de las comidas o muestre cálculos urinarios se le debe realizar una prueba de ácidos biliares para descartar un shunt hepático.
- Una marcha «a saltos» con las patas traseras suele indicar luxación de rótula; pide a tu veterinario que la clasifique por grados; los casos de grado inicial pueden manejarse de forma conservadora.
- Temblores de todo el cuerpo en un bichón maltés joven: no te alarmes, el síndrome del perro blanco tembloroso responde bien a los esteroides. Pero antes hay que descartar tóxicos y otras causas.
- El cepillado dental diario y las limpiezas dentales profesionales anuales son innegociables en esta raza.
- Conoce los signos de la hipoglucemia del cachorro y ten en casa sirope de maíz o gel de glucosa durante los 3 primeros meses.
- Esperanza de vida: 12–15 años con cuidados dentales proactivos y revisiones veterinarias periódicas.
Referencias
- Berent AC, Tobias KM. Portosystemic vascular anomalies. Veterinary Clinics of North America: Small Animal Practice. 2009;39(3):513–541. PMID: 19272500
- Olby NJ, Dyce J, Houlton JE. Correlation of plain radiographic and lumbar myelographic findings with surgical findings in thoracolumbar disc disease. Journal of Small Animal Practice. 1994;35(7):345–350. PMID: 7932185 (referencia sobre la clasificación por grados de la luxación de rótula)
