Enfermedades comunes del Labrador Retriever: lo que todo propietario debería saber
El Labrador Retriever se sitúa sistemáticamente entre las razas caninas más populares de toda Europa. Amables, adaptables e inteligentes, son excelentes perros de familia, perros de trabajo y animales de asistencia. Sin embargo, los labradores presentan una serie de enfermedades hereditarias que los propietarios y futuros compradores deberían conocer. La detección precoz y una cría responsable son las mejores defensas.
Obesidad: el problema más extendido del Labrador

La obesidad es, posiblemente, el problema de salud más frecuente en los labradores, y uno de los más perjudiciales. Una investigación publicada en la revista Cell Metabolism identificó una mutación por deleción en el gen POMC en una proporción significativa de labradores (y de flat-coated retrievers) que altera la sensación normal de saciedad. Estos perros tienen realmente más hambre que otras razas y comerían casi de forma continua si se les permitiera.
El exceso de peso somete las articulaciones a una enorme sobrecarga, empeora la respiración, aumenta el riesgo de diabetes mellitus y reduce la esperanza de vida. Si tienes un Labrador, es imprescindible un control estricto de las raciones: pesa la comida en lugar de medirla por volumen y ten en cuenta todas las golosinas. En Zooplus hay disponibles dietas para el control del peso formuladas para razas grandes, que ayudan a los propietarios a mantener una ingesta calórica adecuada sin que el perro se sienta privado de comida.
Displasia de cadera y de codo
Los labradores son una de las razas más comúnmente afectadas tanto por la displasia de cadera como por la de codo. Estas alteraciones del desarrollo provocan una formación anómala de la articulación, lo que da lugar a dolor, cojera y artrosis de aparición temprana. En el Reino Unido, el programa de displasia de cadera de la BVA/Kennel Club puntúa a los perros en una escala de 0 a 106 (cuanto más baja, mejor); la puntuación mediana de la raza ronda el 12. El programa de displasia de codo califica los codos de 0 a 3.
Los criadores responsables de labradores de toda Europa hacen puntuar a ambos progenitores antes del apareamiento. Los cachorros procedentes de progenitores no evaluados tienen un riesgo significativamente mayor de desarrollar estas enfermedades. Los signos clínicos incluyen rigidez tras el reposo, reticencia a saltar al coche o subir escaleras, marcha irregular después del ejercicio y atrofia muscular en las extremidades afectadas.
Colapso inducido por el ejercicio (EIC)
El colapso inducido por el ejercicio es una enfermedad genética causada por una mutación en el gen DNM1. Los perros afectados parecen totalmente normales en reposo, pero desarrollan debilidad progresiva, incoordinación y colapso tras cinco a veinte minutos de ejercicio intenso. Los episodios suelen resolverse en quince a treinta minutos sin tratamiento, pero los episodios graves pueden ser mortales en ocasiones.
El EIC se hereda con un patrón autosómico recesivo: el perro debe heredar dos copias de la mutación para estar afectado. Las pruebas de ADN están ampliamente disponibles en toda Europa y deberían realizarse en todos los labradores destinados a la cría. Los portadores con una copia de la mutación no se ven afectados, pero pueden transmitir el gen a su descendencia.
Miopatía centronuclear (CNM)
También conocida como miopatía hereditaria del Labrador Retriever, la CNM es una enfermedad muscular rara pero grave. Los cachorros afectados desarrollan debilidad muscular progresiva, una marcha anómala y dificultad para comer. La enfermedad está causada por una mutación en el gen PTPLA y también se hereda de forma recesiva. Las pruebas de ADN identifican a los portadores y a los individuos afectados, y los criadores responsables se aseguran de que ninguno de los progenitores esté afectado.
Atrofia progresiva de retina (APR)

La APR provoca la degeneración gradual de la retina y, con el tiempo, la ceguera completa. En los labradores, la forma más frecuente es la prcd-APR (degeneración progresiva de bastones y conos). Los primeros signos incluyen mala visión con poca luz (ceguera nocturna), que progresa hasta la ceguera total a lo largo de meses o años. Los perros se adaptan notablemente bien a la ceguera en entornos conocidos, pero la causa subyacente no se puede revertir. Las pruebas de ADN son habituales entre los criadores de labradores de prestigio de toda Europa.
Paraqueratosis nasal hereditaria (HNPK)
La HNPK provoca una superficie de la nariz seca, áspera y agrietada, que puede volverse dolorosa y propensa a infecciones secundarias. Está causada por una mutación en el gen SUV39H2 y se hereda de forma recesiva. Aunque no pone en peligro la vida, requiere un manejo de por vida con bálsamos hidratantes para la nariz. Existen pruebas de ADN y deberían ser rutinarias para los criadores.
Displasia de la válvula tricúspide (TVD)
La TVD es un defecto cardíaco congénito más prevalente en los labradores que en la mayoría de las demás razas. Consiste en una malformación de la válvula tricúspide, situada en el lado derecho del corazón, que provoca regurgitación de sangre y, en casos graves, insuficiencia cardíaca derecha. Los perros levemente afectados pueden llevar una vida normal; los gravemente afectados pueden desarrollar acumulación de líquido en el abdomen y requerir tratamiento médico. Se recomienda el cribado cardíaco de los perros reproductores.
Problemas cutáneos y alergias
Los labradores son propensos a la dermatitis atópica (alergias ambientales), a las alergias alimentarias y a las dermatitis piotraumáticas (hot spots). Los labradores amarillos, en particular, parecen presentar tasas más altas de atopia. Las otitis recurrentes son una manifestación secundaria frecuente de alergias subyacentes. Un estudio diagnóstico completo —que incluya dietas de eliminación y pruebas de alergia— es importante en cualquier Labrador con problemas cutáneos o de oído crónicos.
Riesgo de cáncer
Aunque no está tan notablemente elevado como en los Golden Retriever, los labradores sí tienen un riesgo superior a la media de padecer ciertos cánceres, como linfoma, tumores de mastocitos y lipomas (tumores grasos benignos extremadamente frecuentes en la raza). Los lipomas suelen ser inofensivos, pero deben vigilarse y ser valorados por un veterinario si crecen rápidamente o cambian de características.
Medicina preventiva para labradores
Las siguientes medidas marcan una diferencia significativa en la salud a largo plazo de un Labrador:
- Mantener el peso corporal en el rango delgado-ideal durante toda la vida: esta es la medida preventiva más importante
- Proporcionar ejercicio regular y controlado, adecuado a la edad y a la salud articular del perro
- Programar revisiones veterinarias anuales, con revisiones semestrales a partir de los siete años
- Garantizar vacunaciones y desparasitación al día siguiendo las directrices ESCCAP para tu región
- Comprar únicamente a criadores que realicen pruebas de salud para displasia de cadera, displasia de codo, EIC, APR, CNM y HNPK
Con una tenencia atenta y un enfoque proactivo de la salud, los labradores son perros robustos que con frecuencia alcanzan los doce a catorce años en buenas condiciones.
