Qué esperar cuando tu perra es esterilizada
Decidir esterilizar a tu perra es una de las decisiones veterinarias más comunes que toman los propietarios de mascotas, pero muchas personas entregan a su perro en la clínica veterinaria sin tener ni idea de qué ocurre realmente durante esas pocas horas. Entender el procedimiento puede aliviar la ansiedad y ayudarte a prepararte adecuadamente para la recuperación de tu perra.
Antes de que comience la operación

El proceso comienza mucho antes de que se realice ninguna incisión. Tu veterinario te pedirá que retires el pienso a tu perra durante un período establecido antes de la cirugía, típicamente desde la medianoche la noche anterior. Esto previene vómitos bajo anestesia, que pueden causar complicaciones graves incluyendo neumonía por aspiración.
Por la mañana del procedimiento, tu perra recibirá un chequeo de salud preanestésico. El veterinario escuchará el corazón y los pulmones, revisará las membranas mucosas y evaluará el estado general. Los análisis de sangre suelen recomendarse, particularmente en perras mayores, para confirmar que los riñones e hígado funcionan lo suficientemente bien para procesar los fármacos anestésicos de forma segura.
A continuación se administra una inyección de preanestesia, que generalmente combina un sedante y un analgésico. Esto calma a la perra, reduce la cantidad de anestesia general necesaria, y significa que tu perra ya está recibiendo alivio del dolor antes de que comience la operación.
Inducción y anestesia
La anestesia general se induce por vía intravenosa, utilizando más comúnmente un fármaco como el propofol. Una vez que tu perra está inconsciente, se introduce un tubo en la tráquea para mantener las vías respiratorias y administrar una mezcla de oxígeno y gas anestésico durante todo el procedimiento. Esto se llama intubación endotraqueal, y permite al equipo anestésico controlar la profundidad de la sedación con precisión y responder rápidamente si algo cambia.
Durante toda la cirugía, un auxiliar veterinario o técnico en veterinaria monitoriza los signos vitales continuamente. La frecuencia cardíaca, la presión arterial, la saturación de oxígeno, la frecuencia respiratoria y la temperatura se controlan constantemente. Se mantiene una línea intravenosa para apoyar la presión arterial y proporcionar acceso rápido a cualquier medicamento de emergencia.
El procedimiento quirúrgico en sí
El cirujano afeita y esteriliza la piel del abdomen de tu perra. La esterilización, conocida médicamente como ovariohisterectomía, implica la extirpación quirúrgica de ambos ovarios y el útero. En algunos países, particularmente en partes de Europa, una ovariectomía —la extirpación solo de los ovarios— se está volviendo más común, ya que la evidencia sugiere que tiene resultados equivalentes a largo plazo con un tiempo de operación ligeramente más corto.
El cirujano realiza una incisión a través de la piel y luego a través de la pared muscular del abdomen. La longitud de la incisión varía dependiendo del tamaño y peso de la perra, pero típicamente es de unos pocos centímetros justo debajo del ombligo. Los órganos reproductivos se localizan y se extraen cuidadosamente a través de la incisión.
Los vasos sanguíneos que irrigan los ovarios y el útero se ligan, lo que significa que se cierran o se sellan usando suturas quirúrgicas o un dispositivo de energía, antes de que el tejido se corte. Este paso es crítico —la ligadura precisa y segura previene la hemorragia posoperatoria. Una vez que los ovarios y el útero se han extirpado, el cirujano verifica si hay sangrado antes de cerrar.
Cierre de la incisión
El cierre ocurre en capas. La pared muscular se sutura primero, luego la capa de tejido bajo la piel, y finalmente la piel misma. Algunos veterinarios usan suturas absorbibles que se disuelven con el tiempo; otros colocan suturas externas o grapas de piel que requieren extirpación en una cita de seguimiento aproximadamente diez días después. Muchas clínicas veterinarias ahora usan pegamento quirúrgico en la superficie de la piel como sello adicional.
Recuperación en la clínica
Después de la cirugía, tu perra se traslada a un área de recuperación tranquila y cálida. Los auxiliares la monitorean de cerca mientras se despierta de la anestesia. La temperatura corporal tiende a bajar durante la cirugía, por lo que se utilizan almohadillas térmicas y mantas cálidas para mantenerla cómoda. La mayoría de perras están adormiladas y un poco desorientadas durante la primera o dos horas después de despertar, lo cual es completamente normal.
El alivio del dolor continúa durante este período mediante inyecciones o medicamentos de acción prolongada. Tu perra no se irá a casa hasta que esté completamente consciente, pueda ponerse de pie, y el equipo esté satisfecho de que sus signos vitales sean estables.
Ir a casa y qué observar

La mayoría de perras se dan de alta el mismo día, aunque algunas clínicas veterinarias prefieren mantener a los cachorros más jóvenes o a perras que tuvieron complicaciones durante la noche. Cuando la recojas, recibirás instrucciones de cuidados posteriores, medicación para el dolor para administrar en casa, y orientación sobre cuándo regresar para un chequeo o extirpación de suturas.
Durante los primeros diez a catorce días, el descanso es esencial. La capa muscular interna tarda significativamente más en cicatrizar que la piel, lo que significa que incluso si tu perra parece cómoda y enérgica, demasiado movimiento puede causar complicaciones. Usa una correa para todos los viajes al baño, evita las escaleras si es posible, y mantenla alejada de saltar sobre y desde muebles.
Observa la incisión diariamente para detectar signos de infección: aumento del enrojecimiento, hinchazón, secreción o un olor desagradable. Una pequeña cantidad de hematomas alrededor del sitio no es inusual en los primeros días. Se debe usar un collar isabelino, o traje de recuperación, siempre que no puedas supervisarla para prevenir el lamido, que introduce bacterias y puede romper la herida.
Beneficios a largo plazo de la esterilización
Más allá de prevenir embarazos no deseados, la esterilización elimina el riesgo de piómetra, una infección uterina potencialmente mortal que desafortunadamente es común en perras de mediana edad y mayores sin esterilizar. También elimina el riesgo de cánceres ováricos y uterinos y, cuando se realiza antes del primer celo, reduce significativamente el riesgo de por vida de tumores mamarios. Estos son beneficios de salud significativos que se extienden mucho más allá del control de la población.
El procedimiento en sí es rutinario, pero eso no significa que sea trivial. Saber qué experimenta tu perra desde la preanestesia hasta la recuperación te ayuda a tomar decisiones informadas y a apoyarla adecuadamente en los días siguientes.
