ForPetsHealthcare
Perros

Enfermedad de Disco Intervertebral en Perros | Guía Veterinaria España

By Sarah Bennett2 de julio de 20266 min read
Reviewed by Dr. Sarah Bennett, DVM
Veterinary neurologist examining a dachshund's spine during IVDD assessment
```html

¿Qué es la enfermedad del disco intervertebral en perros?

Entre cada vértebra de la columna vertebral existe una estructura amortiguadora llamada disco intervertebral. Estos discos actúan como amortiguadores de impactos y permiten que la columna vertebral se flexione y se mueva. Cada disco tiene una capa externa resistente llamada anillo fibroso y un núcleo interno suave y gelatinoso llamado núcleo pulposo. La enfermedad del disco intervertebral (EDIV) ocurre cuando el material del disco se protruye o se rompe en el canal espinal, comprimiendo la médula espinal y causando dolor, disfunción neurológica y, en casos graves, parálisis completa.

La EDIV es una de las afecciones espinales más comunes en perros y una de las principales razones por las que los perros se someten a cirugía espinal de emergencia. Comprenderla y reconocerla temprano puede hacer una diferencia profunda en el resultado para un perro afectado.

Dos tipos de EDIV

Basset hound mostrando debilidad de las extremidades posteriores y ataxia típica de la progresión de la EDIV

Los profesionales veterinarios distinguen entre dos tipos de enfermedad del disco intervertebral, que difieren en cómo se desarrollan y qué perros afectan más comúnmente.

Tipo Hansen I — Extrusión aguda del disco

En la enfermedad tipo Hansen I, el núcleo pulposo se somete a una mineralización prematura: se endurece y pierde sus propiedades de amortiguación. Con el movimiento espinal normal, el material del disco endurecido estalla a través de la capa fibrosa externa y es expulsado violentamente hacia el canal espinal. Se trata de un evento agudo que puede causar una lesión medular grave y repentina en cuestión de minutos u horas. La enfermedad tipo I está fuertemente asociada con razas condrodistrófi­cas (perros con desarrollo anormal del cartílago) y típicamente afecta a individuos más jóvenes hasta de mediana edad.

Tipo Hansen II — Protrusión crónica del disco

La enfermedad tipo Hansen II se desarrolla gradualmente con el tiempo. La capa fibrosa externa del disco se abomba progresivamente hacia el canal espinal, comprimiendo lentamente la médula espinal durante meses o años. El inicio es típicamente mucho menos dramático que en el tipo I, con síntomas que se desarrollan gradualmente en lugar de aparecer de la noche a la mañana. Este tipo es más común en perros de razas grandes y tiende a afectar a individuos más mayores.

Razas más comúnmente afectadas

Ciertas razas enfrentan un riesgo dramáticamente mayor de EDIV que otras.

  • Dachshunds (Teckel) — con mucho, la raza más fuertemente asociada, con estudios que sugieren que son aproximadamente 25 veces más propensas a desarrollar EDIV que las razas no condrodistrófi­cas. Sus columnas vertebrales largas y patas cortas crean un estrés mecánico excepcional en los discos intervertebr­ales
  • Basset Hounds
  • Beagles
  • Cocker Spaniels
  • Corgis
  • French Bulldogs
  • Shih Tzus
  • Dobermanns — particularmente afectados por EDIV cervical (cuello)
  • Labrador Retrievers — más comúnmente enfermedad tipo II

Reconocimiento de los síntomas

La EDIV se presenta en un espectro de gravedad, y los neurólogos veterinarios utilizan un sistema de clasificación del I al V para clasificar qué tan grave es la afectación de la médula espinal.

  • Grado I — dolor espinal solamente, sin pérdida de función neurológica. El perro puede ser reacio a saltar, flinchar cuando se toca sobre la columna vertebral o llorar cuando se mueve
  • Grado II — dolor combinado con ataxia (marcha tambaleante y descoordinada) y debilidad en las extremidades, pero el perro aún puede caminar
  • Grado III — debilidad significativa con el perro incapaz de caminar normalmente pero aún capaz de algún movimiento de extremidad intencional — esto se llama paraparesia no ambulatoria
  • Grado IV — parálisis completa de las extremidades posteriores, con pérdida del control de la vejiga e intestinos
  • Grado V — parálisis completa sin percepción del dolor profundo — la clasificación más grave, indicando daño grave en la médula espinal

Las señales de advertencia clave en la vida cotidiana incluyen reluctancia repentina a usar escaleras o saltar sobre muebles, encorvadura de la espalda, cabeza baja, llanto cuando se levanta o acaricia a lo largo de la espalda, y cualquier grado de tambaleo o arrastre de las patas traseras.

La EDIV es una emergencia — actúa rápidamente

Propietario sosteniendo cuidadosamente a un perro paralizado durante el transporte de emergencia a la clínica veterinaria

Si tu perro de repente pierde la capacidad de usar sus patas traseras, se trata de una emergencia neurológica. Cada hora de retraso entre el inicio de la parálisis y la cirugía de descompresión espinal empeora el pronóstico. Los perros que progresan al grado V (donde no se puede detectar sensación de dolor profundo) enfrentan una oportunidad de recuperación significativamente reducida, y esta ventana se cierra más rápido de lo que muchos propietarios se dan cuenta. Si notas cualquier debilidad o parálisis repentina de las extremidades posteriores, contacta con una clínica veterinaria inmediatamente y organiza el transporte que minimice el movimiento espinal: carga al perro en lugar de permitirle caminar.

Diagnóstico

La evaluación inicial implica un examen neurológico completo para identificar el sitio y la gravedad de la compresión de la médula espinal. Las radiografías espinales estándar pueden proporcionar evidencia de apoyo pero son limitadas en su capacidad para visualizar directamente el material del disco en el canal espinal. Las investigaciones de elección son:

  • Resonancia magnética — la investigación de referencia, que proporciona imágenes detalladas de la médula espinal, discos individuales y la ubicación y extensión precisa de la compresión. La RM guía la planificación quirúrgica con precisión
  • Tomografía computarizada — más rápida que la RM y muy buena para identificar material discal mineralizado, lo que la hace particularmente útil para la enfermedad tipo I
  • Mielografía — una técnica más antigua que implica inyección de tinte de contraste en el líquido espinal, ahora en gran medida superada por RM y TC pero aún utilizada en algunos contextos

Tratamiento médico

Para perros en grado I o grado II temprano, el manejo médico conservador es un enfoque de tratamiento inicial apropiado. El reposo en jaula estricto durante cuatro a seis semanas es el componente más importante: esto significa restricción completa de la actividad normal, solo con paseos cortos y controlados con correa para la defecación. La restricción de actividad permite

```
#dog intervertebral disc disease#dog health#dog nutrition#forpetshealthcare
Disclaimer:This article is for informational purposes only and does not constitute veterinary advice. Always consult a qualified veterinarian for your pet's health concerns.

Free newsletter

Pet health tips, straight to your inbox

Weekly science-backed advice for dog & cat owners. No spam, unsubscribe anytime.