¿Qué es el glaucoma en perros?
El glaucoma es una enfermedad en la que la presión dentro del ojo —la presión intraocular (PIO)— se eleva a un nivel que daña el nervio óptico y la retina. Dado que estas estructuras no pueden regenerarse una vez destruidas, la pérdida de visión causada por el glaucoma es permanente. El glaucoma agudo es una de las verdaderas emergencias en oftalmología veterinaria: sin tratamiento rápido, un perro puede perder toda la visión en el ojo afectado en 24 a 48 horas.
La PIO normal en perros se sitúa entre 10 y 25 mmHg. Las lecturas superiores a 30 mmHg se consideran diagnósticas de glaucoma. Una presión superior a 50 mmHg constituye una crisis aguda que requiere intervención inmediata.
¿Cómo se mide la presión intraocular?
Los veterinarios miden la PIO utilizando un tonómetro. El tonómetro de rebote Tonovet es el instrumento preferido en la práctica moderna porque no requiere gotas anestésicas y causa una molestia mínima. Una pequeña sonda toca brevemente la superficie corneal y calcula la presión a partir del rebote. El Tono-Pen es otro dispositivo comúnmente utilizado. Ambas herramientas permiten lecturas rápidas y fiables que guían las decisiones de tratamiento.
Glaucoma primario versus glaucoma secundario
Glaucoma primario
El glaucoma primario surge de una anomalía hereditaria del ángulo iridocorneal —el sistema de drenaje a través del cual el humor acuoso fluye fuera del ojo. Cuando el drenaje está afectado sin que haya otra enfermedad subyacente presente, el diagnóstico es glaucoma primario. Esta forma está fuertemente asociada a la raza.
Las razas con predisposición reconocida en España incluyen Spaniels Cocker (la raza más comúnmente afectada en el Reino Unido), Basset Hounds, Chow Chows, Shar Peis, Retrievers, Husky Siberianos y Spaniels Springer Galeses. Existen programas de cribado a través de organizaciones como la Asociación Británica de Veterinarios y el Colegio Americano de Oftalmólogos Veterinarios, que permiten que los perros reproductores de alto riesgo se evalúen para detectar goniodisgenesia (desarrollo anormal del ángulo de drenaje) antes de la reproducción.
Glaucoma secundario
El glaucoma secundario se desarrolla como consecuencia de otro proceso patológico dentro del ojo. Las causas comunes incluyen:
- Uveítis —la inflamación dentro del ojo es la causa más frecuente de glaucoma secundario; la proteína, las células y los detritos inflamatorios pueden bloquear el ángulo de drenaje
- Luxación del cristalino — un cristalino dislocado puede obstruir físicamente el flujo de humor acuoso
- Tumores intraoculares — las masas pueden comprimir las estructuras de drenaje
- Traumatismo e hifema (sangre dentro del ojo)
Identificar y tratar la causa subyacente es fundamental para manejar el glaucoma secundario.
Reconocimiento de los síntomas

El glaucoma agudo es doloroso y los signos suelen ser llamativos, aunque los propietarios a veces los confunden con conjuntivitis o una irritación ocular menor. Los síntomas clave incluyen:
- Un ojo doloroso y rojo —a menudo con enrojecimiento visible de los vasos sanguíneos episclerales
- Edema corneal — una opacidad azul-gris de la córnea causada por acumulación de líquido
- Una pupila dilatada y fija que no responde normalmente a la luz
- Pérdida de visión repentina o que empeora rápidamente
- Buftalmos — agrandamiento del globo ocular, indicativo de elevación prolongada o grave de la presión
- Letargo y apetito reducido
- Vómitos, causados por dolor
El glaucoma crónico puede presentarse de manera más sutil — un ojo que se agranda gradualmente, deficiencias visuales leves o cambios de comportamiento. Cuando el buftalmos es visible, ya ha ocurrido un daño significativo y generalmente irreversible.
Tratamiento de emergencia para reducir la presión

Cuando se confirma el glaucoma agudo, la prioridad es reducir la PIO lo más rápidamente posible. Cada hora de presión elevada causa más daño irreversible en la retina y el nervio óptico.
- Manitol intravenoso — un agente osmótico administrado a 2g por kilogramo durante aproximadamente 20 minutos; extrae líquido del ojo rápidamente y es a menudo la medida de emergencia más efectiva
- Dorzolamida tópica — un inhibidor de la anhidrasa carbónica que reduce la producción de humor acuoso; se aplica directamente en el ojo
- Latanoprost — un análogo de prostaglandina que aumenta dramáticamente el drenaje de humor acuoso y causa constricción pupilar (miosis); a menudo muy efectivo en el glaucoma primario
- Timolol — un bloqueador beta tópico que reduce la producción de humor acuoso
- Metazolamida oral — un inhibidor sistémico de la anhidrasa carbónica utilizado en algunos casos
La reducción de presión de emergencia gana tiempo, pero no es una cura. El manejo a largo plazo requiere medicación continua y, en muchos casos, cirugía.
Opciones quirúrgicas
Cuando el manejo médico no logra mantener una PIO aceptable, o cuando el ojo ya está ciego y doloroso, se considera la intervención quirúrgica. Las opciones incluyen:
- Ciclofotocoagulación láser (CPC) — un láser se enfoca y destruye parcialmente el cuerpo ciliar, el tejido responsable de la producción de humor acuoso, reduciendo así la producción en su origen
- Implante de goniodreno o drenaje derivativo — un pequeño dispositivo implantado para crear una ruta alternativa de drenaje de humor acuoso
- Enucleación — la extirpación quirúrgica del ojo se recomienda para el glaucoma en etapa terminal en un ojo ciego y doloroso; los perros se adaptan notablemente bien a la visión monocular
Protección del otro ojo
Uno de los hechos más importantes que los propietarios de perros con glaucoma primario deben entender es el riesgo para el otro ojo. En perros con glaucoma primario hereditario, el otro ojo desarrollará glaucoma en aproximadamente el 50 por ciento de los casos dentro de ocho meses del diagnóstico del primer ojo.
Por esta razón, los veterinarios típicamente prescriben tratamiento profiláctico para el ojo no afectado inmediatamente
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