ESTO ES UNA URGENCIA VETERINARIA: ACTÚE DE INMEDIATO
Si su perro tiene náuseas y hace esfuerzos por vomitar sin expulsar nada, presenta un abdomen visiblemente hinchado y parece angustiado o inquieto, no espere. No pruebe remedios caseros. No lo deje en observación durante la noche a ver si mejora. Llame ahora mismo a su clínica veterinaria de urgencias más cercana y acuda directamente allí. La dilatación-vólvulo gástrica —comúnmente llamada GDV o torsión gástrica— mata a los perros en cuestión de horas si no se trata quirúrgicamente. El tiempo es el factor más decisivo para la supervivencia.
¿Qué es la GDV?
La GDV se produce cuando el estómago se llena rápidamente de gas y luego rota sobre sí mismo, retorciéndose por ambos extremos. Esta rotación —llamada vólvulo— atrapa el gas en el interior sin ninguna vía de salida. A medida que el estómago se distiende, comprime vasos sanguíneos importantes, cortando la circulación hacia la pared gástrica y otros órganos. El tejido gástrico comienza a morir entre una y dos horas después de que se produzca el vólvulo. Conforme avanza el cuadro, las toxinas pasan al torrente sanguíneo, la presión arterial cae y el corazón puede desarrollar arritmias mortales.
Sin cirugía de urgencia, la GDV es casi siempre mortal. Incluso con un tratamiento rápido, las tasas de supervivencia dependen en gran medida de la rapidez con la que el perro llegue a un equipo quirúrgico.
¿Qué perros corren riesgo?

La GDV es más frecuente en razas grandes y de tórax profundo. El tórax profundo crea un entorno físico en el que el estómago puede rotar. Entre las razas con riesgo elevado se incluyen:
- Gran Danés: una de las razas de mayor riesgo
- Pastor Alemán
- Caniche Grande
- Weimaraner
- Setter Irlandés
- Dobermann
- Rottweiler
- Bloodhound
- Basset Hound: un riesgo menos evidente dada su constitución, pero con un tórax profundo en relación con el tamaño corporal
Dentro de estas razas, el riesgo aumenta además en los perros de edad avanzada, en los perros con un familiar de primer grado que haya sufrido una GDV, en los perros que comen una única comida copiosa al día en lugar de raciones más pequeñas y en los perros que hacen ejercicio intenso inmediatamente después de comer. Los machos parecen tener un riesgo ligeramente superior al de las hembras.
Signos de GDV: a qué hay que prestar atención
Los signos de la GDV pueden aparecer muy rápidamente: un perro que parecía sano hace una hora puede estar en estado crítico. Esté atento a:
- Esfuerzos improductivos por vomitar: el perro intenta claramente vomitar, pero no expulsa nada o muy poco
- Un abdomen visiblemente hinchado y distendido, especialmente en el lado izquierdo, detrás de la caja torácica
- Inquietud extrema: incapacidad para tranquilizarse, deambulación, cambios de postura constantes
- Salivación excesiva o saliva espumosa
- Encías pálidas o blancas: signo de mala circulación y shock
- Respiración rápida y superficial
- Debilidad, colapso o incapacidad para mantenerse en pie
No es necesario observar todos estos signos antes de actuar. Si su perro hace esfuerzos improductivos por vomitar y presenta cualquier signo de malestar, trátelo como una urgencia por GDV hasta que un veterinario confirme lo contrario.
Lo que NO se debe hacer
En el tiempo que transcurre entre reconocer una posible GDV y llegar al veterinario, es importante evitar acciones que empeoren la situación:
- No le dé a su perro comida ni agua: esto aumenta el volumen en un estómago ya comprometido
- No intente aliviar el gas usted mismo mediante ningún método casero: es ineficaz y hace perder un tiempo crítico
- No administre ningún medicamento salvo indicación expresa de un veterinario por teléfono
- No espere a ver si el perro mejora por sí solo: la GDV no se resuelve sin tratamiento
Llame a la clínica veterinaria mientras se desplaza para que puedan prepararse para su llegada. Esto puede ahorrar minutos vitales una vez que esté allí.
Tratamiento de urgencia de la GDV

Cuando un perro con GDV llega a una clínica veterinaria, las prioridades inmediatas son estabilizar la circulación y aliviar la presión del estómago. Esto suele implicar fluidoterapia intravenosa para tratar el shock y un procedimiento para descomprimir el estómago, ya sea pasando una sonda por el esófago o introduciendo una aguja a través de la pared abdominal para liberar el gas atrapado.
Una vez que el perro está lo bastante estable para la anestesia, se realiza la cirugía de urgencia. Durante la intervención, el equipo veterinario:
- Devolverá el estómago a su posición correcta
- Evaluará la pared gástrica, el bazo y otros tejidos afectados en busca de zonas de necrosis (muerte tisular)
- Extirpará cualquier tejido que no pueda recuperarse
- Realizará una gastropexia: fijación quirúrgica del estómago a la pared abdominal para evitar que la rotación vuelva a producirse
La cirugía es compleja y prolongada. La recuperación requiere una monitorización intensiva, a menudo en un hospital veterinario durante varios días. El pronóstico depende en gran medida del tiempo que haya estado presente el vólvulo antes de la cirugía y de si ya se había producido una muerte tisular significativa.
Gastropexia: prevenir la recidiva... y prevenir la GDV desde el principio
La gastropexia es un procedimiento quirúrgico en el que el estómago se fija de forma permanente a la cara interna de la pared abdominal. Una vez realizada, es extremadamente improbable que el estómago pueda volver a rotar, incluso si se distiende con gas. Esta cirugía se lleva a cabo como parte del tratamiento de urgencia de la GDV, pero también puede realizarse de forma profiláctica —es decir, antes de que la GDV llegue a producirse— en perros de alto riesgo.
La gastropexia profiláctica es una opción bien consolidada para las razas de riesgo y está cada vez más disponible mediante cirugía laparoscópica mínimamente invasiva (por ojo de cerradura). Muchos propietarios de Gran Danés, Caniche Grande y otras razas de alto riesgo optan hoy por realizar esta cirugía cuando su perro ya se somete a otro procedimiento, como una esterilización o castración, para reducir al mínimo el número de anestesias.
Si tiene una raza grande de tórax profundo, hable sobre la gastropexia profiláctica con su cirujano veterinario. El procedimiento es considerablemente menos complejo y costoso cuando se realiza como cirugía electiva en lugar de en un contexto de urgencia, y proporciona un alto grado de protección frente a una enfermedad que, de lo contrario, es potencialmente mortal.
Reducir el riesgo
Aunque la gastropexia profiláctica es la medida preventiva más fiable para los perros de alto riesgo, se considera que varias prácticas de manejo reducen la probabilidad de que se desarrolle una GDV:
- Dar dos o tres comidas más pequeñas al día en lugar de una única comida copiosa diaria
- Evitar el ejercicio intenso al menos una hora antes y de una a dos horas después de comer
- No permitir que el perro beba grandes cantidades de agua inmediatamente antes o después de las comidas
El uso de comederos elevados se ha recomendado históricamente como medida preventiva, pero la evidencia actual no lo respalda: algunos estudios sugieren que los comederos elevados podrían incrementar de hecho el riesgo en determinadas razas. Los comederos de altura estándar son la opción más segura, salvo que su veterinario le aconseje lo contrario para un perro concreto con dificultades físicas específicas.
Conocer los signos de la GDV y actuar sin demora sigue siendo lo más importante que puede hacer cualquier propietario de un perro de alto riesgo.
