Por qué son importantes las revisiones anuales de salud en perros
Una revisión veterinaria anual es una de las inversiones más importantes que puedes hacer en el bienestar a largo plazo de tu perro. Los perros envejecen mucho más rápido que las personas: un año en la vida de un perro representa entre cinco y siete años de cambios fisiológicos, según la raza y el tamaño. Enfermedades como las cardiopatías, la enfermedad dental, el deterioro articular y la disfunción renal en fase inicial pueden aparecer y progresar de forma significativa en un solo año, a menudo sin síntomas visibles hasta que la enfermedad está avanzada. Las revisiones anuales establecen una base de valores normales para tu perro en concreto, lo que facilita enormemente detectar cambios relevantes con el paso del tiempo. En el Reino Unido, las visitas veterinarias anuales son también la ocasión habitual para revisar y actualizar las vacunas necesarias para actividades como el alojamiento en residencias caninas, la peluquería y los viajes.
Qué ocurre en una revisión anual de salud típica

Una revisión anual completa consiste en una exploración física de la cabeza a la cola, combinada con una revisión del estado vacunal y de la medicina preventiva de tu perro. La mayoría de las citas duran entre 20 y 40 minutos. Esto es lo que tu veterinario evaluará normalmente.
Peso y puntuación de condición corporal
Tu veterinario pesará a tu perro y valorará su puntuación de condición corporal (BCS) en una escala estandarizada, normalmente de 1 a 9. Esto resulta más informativo que el peso por sí solo, porque tiene en cuenta la masa muscular y la distribución de la grasa. Se estima que la obesidad afecta a entre el 40 y el 50 por ciento de los perros en el Reino Unido y aumenta considerablemente el riesgo de enfermedad articular, diabetes, problemas cardíacos y una esperanza de vida más corta. Tu veterinario te aconsejará sobre el peso objetivo y los ajustes dietéticos si fueran necesarios.
Auscultación cardíaca y pulmonar
Con un estetoscopio, tu veterinario escuchará atentamente el corazón de tu perro para detectar soplos, ritmos anormales u otras irregularidades. Los soplos cardíacos se clasifican en una escala de 1 a 6 y son especialmente frecuentes en los Cavalier King Charles Spaniel y en otras razas pequeñas a medida que envejecen. Los pulmones se valoran buscando ruidos respiratorios anormales que puedan indicar líquido, infección o enfermedad de las vías respiratorias. La detección precoz de un soplo cardíaco permite hacer un seguimiento y tratarlo antes de que se desarrolle una insuficiencia cardíaca.
Ojos y oídos
Los ojos se examinan para detectar signos de cataratas, enfermedad corneal, conjuntivitis y alteraciones de la presión que puedan indicar glaucoma. Los oídos se revisan buscando signos de infección, inflamación, pólipos o acumulación excesiva de cera, un problema frecuente en razas con orejas caídas o con abundante pelo en el conducto auditivo, como los Cocker Spaniel y los Caniches.
Valoración dental
Se estima que la enfermedad dental afecta al 80 por ciento de los perros mayores de tres años. Tu veterinario examinará los dientes y las encías para detectar acumulación de sarro, gingivitis, reabsorción dental y signos de enfermedad periodontal. La enfermedad dental no tratada es dolorosa y permite que las bacterias entren en el torrente sanguíneo, lo que puede afectar al corazón, los riñones y el hígado. Tu veterinario puede recomendar una limpieza dental profesional bajo anestesia general si el grado de enfermedad lo justifica.
Pelaje, piel y ganglios linfáticos
El pelaje y la piel se examinan buscando signos de parásitos, alergias, infecciones y masas. Los ganglios linfáticos del cuello, las axilas, la ingle y la parte posterior de las rodillas se palpan para detectar aumentos de tamaño, que pueden indicar infección o linfoma. Cualquier bulto o protuberancia inusual descubierto durante esta parte de la exploración se comentará contigo y puede recomendarse su estudio más a fondo.
Valoración articular y de la movilidad
Las articulaciones se flexionan y extienden para valorar el rango de movimiento, la crepitación (roce) y las respuestas de dolor. Esto es especialmente importante en razas grandes y gigantes con predisposición a la displasia de cadera y de codo, así como en perros mayores que puedan estar desarrollando osteoartritis. Tu veterinario puede pedirte que hagas caminar o trotar a tu perro en el aparcamiento para observar su forma de andar.
Palpación abdominal
Tu veterinario palpará suavemente el abdomen de tu perro para valorar el tamaño, la posición y la textura de los órganos internos, incluidos el hígado, el bazo, los riñones y la vejiga. Los hallazgos anormales, como organomegalia, masas o dolor a la palpación, orientan las decisiones sobre si están justificadas pruebas diagnósticas adicionales, como una ecografía o análisis de sangre.
Revisión de las vacunas
La revisión anual de salud es también la ocasión habitual para revisar y administrar las vacunas. Las vacunas esenciales para perros en el Reino Unido protegen frente al moquillo, el parvovirus y la hepatitis infecciosa (normalmente administradas como vacuna combinada DHPPi) y la leptospirosis. La vacunación contra la tos de las perreras (Bordetella bronchiseptica y parainfluenza) suele ser exigida por las residencias caninas y las peluquerías, y se administra anualmente. Tu veterinario comprobará el historial de vacunación de tu perro y te aconsejará qué recuerdos le corresponden.
Si viajas con tu perro a países de la UE, necesitarás un certificado sanitario animal de la UE válido y una vacuna antirrábica administrada al menos 21 días antes de la salida. Los requisitos de entrada posteriores al Brexit son distintos de los del anterior PETS Travel Scheme; tu veterinario puede orientarte sobre los requisitos actuales, que cambian periódicamente.
Perros senior: seguimiento sanitario reforzado

En general, se considera que los perros son senior a partir de los siete años de edad, aunque las razas más grandes envejecen más rápido: un Gran Danés puede considerarse senior a los cinco o seis años. La Asociación Mundial de Veterinarios de Pequeños Animales (WSAVA) recomienda revisiones de salud dos veces al año en perros senior, dado el ritmo más rápido al que se desarrollan las enfermedades relacionadas con la edad y el valor de detectar cambios entre los intervalos anuales.
Además de la exploración física estándar, las revisiones de salud en perros senior suelen incluir análisis de sangre para valorar la función renal (urea, creatinina, SDMA), las enzimas hepáticas, un hemograma completo y los niveles de hormonas tiroideas. El análisis de orina ayuda a detectar enfermedad renal precoz, diabetes e infecciones del tracto urinario. También se recomienda el control de la presión arterial en perros senior, ya que la hipertensión se asocia con la enfermedad renal, el síndrome de Cushing y el hipotiroidismo en perros mayores.
Cómo preparar la revisión anual de tu perro
- Apunta cualquier cambio en el comportamiento, el apetito, la sed o la micción desde la última visita: incluso los cambios sutiles merecen mencionarse
- Lleva una muestra fresca de heces si tu perro ha tenido algún problema digestivo: tu veterinario puede hacer un cribado de parásitos intestinales
- Escribe con antelación las preguntas que quieras hacer para no olvidarlas durante la cita
- Lleva la cartilla de vacunación de tu perro si la tienes, especialmente si has cambiado de clínica recientemente
- Si tu perro se pone ansioso en el veterinario, coméntalo con la clínica de antemano: muchas ofrecen técnicas de manejo con bajo nivel de estrés o pueden prescribir medicación calmante previa a la visita
Señales de alarma que requieren atención veterinaria rápida entre visitas
Las revisiones anuales son esenciales, pero algunos signos no deben esperar a una cita programada. Contacta con tu veterinario sin demora si tu perro presenta cualquiera de los siguientes:
- Pérdida de peso repentina o inexplicable
- Sed o micción excesivas en comparación con su patrón habitual
- Dificultad para respirar, tos persistente o intolerancia al ejercicio
- Colapso, debilidad súbita o incapacidad para mantenerse en pie
- Convulsiones de cualquier duración
- Sangre en la orina, las heces o el vómito
- Cambios repentinos en la visión o ceguera aparente
- Distensión abdominal rápida: puede indicar una torsión gástrica (GDV), que es una emergencia con riesgo vital
Conocer los patrones normales de tu perro al comer, beber, dormir y hacer sus necesidades hace que sea mucho más fácil reconocer cuándo algo va mal. La revisión anual de salud es el momento de compartir ese conocimiento con tu veterinario y construir una imagen completa de la salud de tu perro a lo largo de toda su vida.
