¿Qué es la Enfermedad Inflamatoria Intestinal en Gatos?
La Enfermedad Inflamatoria Intestinal, o EII, es una de las causas más comunes de problemas gastrointestinales crónicos en gatos. Describe un grupo de condiciones en las que las paredes del tracto digestivo se infiltran de células inflamatorias, interrumpiendo la digestión y absorción normales. La EII no es una única enfermedad sino una categoría que engloba varias condiciones relacionadas dependiendo de qué tipo de célula inflamatoria predomina y qué parte del intestino se ve afectada.
La EII es una condición de por vida en la mayoría de los gatos, pero con un diagnóstico y manejo apropiados, la mayoría de los gatos afectados pueden lograr una muy buena calidad de vida. La clave está en entender con qué estás tratando y trabajar estrechamente con tu veterinario para encontrar la combinación correcta de pienso y medicación.
Tipos de EII en Gatos
EII Linfocítica-Plasmacítica
La forma más común de EII en gatos es la enteritis linfocítica-plasmacítica, en la que la pared intestinal se infiltra predominantemente con linfocitos y células plasmáticas. Esta forma puede afectar el estómago, intestino delgado o intestino grueso, y causa una inflamación crónica de bajo grado que afecta la absorción de nutrientes y altera la motilidad intestinal normal.
EII del Intestino Delgado vs Intestino Grueso
La ubicación de la inflamación influye en los síntomas observados. La EII del intestino delgado tiende a causar pérdida de peso, vómitos y diarrea con un gran volumen de heces. La EII del intestino grueso (a veces llamada colitis inflamatoria felina) típicamente causa el paso frecuente de pequeñas cantidades de heces, a menudo con esfuerzo y mucus o sangre en las heces. Algunos gatos tienen EII que afecta múltiples regiones del intestino simultáneamente.
EII y Linfoma Alimentario: Una Distinción Importante
Uno de los aspectos más importantes —y desafiantes— de la EII felina es su gran similitud con el linfoma alimentario (gastrointestinal), una forma de cáncer. El linfoma alimentario de bajo grado en gatos se presenta con signos clínicos casi idénticos y puede verse muy similar en imágenes de ultrasonido. La distinción entre EII y linfoma es enormemente importante porque el tratamiento difiere significativamente: la EII se suele manejar con esteroides y modificación dietética, mientras que el linfoma requiere quimioterapia además de o en lugar de esteroides.
Por eso la biopsia es tan importante. La histopatología —examen microscópico del tejido de la pared intestinal— es la única forma fiable de diferenciar la EII del linfoma de bajo grado. Las pruebas adicionales usando inmunohistoquímica pueden ayudar a clasificar el tipo de linfocitos presentes, proporcionando mayor claridad. Esta no es una distinción que pueda hacerse solo con análisis de sangre o ultrasonido.
Síntomas de la EII en Gatos

Los síntomas de la EII son a menudo crónicos y empeoran gradualmente durante meses o incluso años. Incluyen:
- Vómitos crónicos — este es el signo de presentación más común en EII del intestino delgado, y puede variar de ocasional a diario
- Diarrea, que puede ser intermitente o persistente
- Pérdida de peso, a menudo progresiva y a veces marcada a pesar de lo que parece ser un apetito normal o incluso aumentado
- Apetito variable — algunos gatos comen vorazmente debido a la mala absorción, otros pierden el interés en la comida durante brotes
- Mala condición del pelaje y apariencia general opaca
- Ocasional sangre en las heces en casos de afectación del intestino grueso
Como muchos de estos síntomas se desarrollan gradualmente, los propietarios a veces no buscan atención veterinaria hasta que el gato ya ha perdido un peso significativo. Si tu gato ha estado vomitando más de una o dos veces a la semana durante varias semanas, o si notas una pérdida de peso inexplicable, una visita al veterinario está justificada.
Diagnóstico

Diagnosticar la EII implica descartar otras causas y luego confirmar el tipo específico de inflamación intestinal presente.
- Los análisis de sangre son un punto de partida importante y pueden revelar anemia, niveles bajos de proteína (particularmente albúmina) y marcadores inflamatorios elevados. Crucialmente, los niveles de vitamina B12 (cobalamina) y folato deben verificarse: la deficiencia de B12 es muy común en gatos con enfermedad del intestino delgado y causa sus propios síntomas incluyendo letargo y mala apetencia. El folato bajo puede ayudar a localizar la enfermedad en el intestino delgado superior.
- El ultrasonido abdominal permite evaluar el grosor y capas de la pared intestinal, el tamaño de los ganglios linfáticos, y el hígado y páncreas (dada la asociación con triaditis). Un ecografista experimentado puede identificar cambios consistentes con EII o linfoma, aunque la imagen no puede distinguir definitivamente entre ellos.
- Prueba dietética: Antes de proceder a la biopsia, muchos veterinarios recomiendan una prueba de ocho a doce semanas de una dieta de proteína novel o proteína hidrolizada para descartar entereopatía receptiva a alimentos, que puede imitar la EII. Las dietas de proteína novel utilizan una fuente de proteína a la que el gato nunca ha estado expuesto (como conejo o venado), mientras que las dietas hidrolizadas descomponen las proteínas a un tamaño demasiado pequeño para desencadenar una respuesta inmunológica. Algunos gatos responden dramáticamente al cambio dietético solo y no requieren medicación.
- Biopsia: El diagnóstico definitivo requiere muestreo de tejido. Esto puede lograrse mediante endoscopia (una cámara introducida en el estómago e intestino delgado) o biopsia quirúrgica bajo anestesia general. La endoscopia es menos invasiva pero solo llega al tracto gastrointestinal superior; la biopsia quirúrgica permite evaluar el espesor completo de la pared intestinal y acceso a más del intestino. Ambos enfoques tienen sus méritos y la elección dependerá de la situación individual de cada gato.
Tratamiento
Una vez que la EII ha sido confirmada y diferenciada del linfoma, el tratamiento se personaliza para cada gato individual.
Prednisolona
La prednisolona, un corticosteroide oral, es la base del tratamiento de la EII
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